Quienes llegáis al Parque Natural de Urbasa y Andía desde el Alto de Lizarraga ya podéis disfrutar de un espacio renovado y más ordenado para aparcar vuestros vehículos. Tras varios meses de trabajos, las obras han finalizado y este acceso, uno de los más utilizados del parque natural, está preparado para recibir a quienes os acercáis a descubrir y disfrutar de estas sierras.
Desde este punto parten pistas y senderos que permiten recorrer a pie o en bicicleta algunos de los paisajes más representativos de estas sierras: extensos pastizales de altura, formas del modelado kárstico, cortados desde los que observar aves planeadoras o caminos que conducen hasta antiguas ermitas y chabolas pastoriles.
Y es que Lizarraga es una puerta de entrada a un territorio donde naturaleza y actividad humana llevan siglos conviviendo y modelando el paisaje. El sonido de los cencerros, el paso del ganado o la presencia de las personas que viven y trabajan vinculadas a estas sierras forman parte de un paisaje cultural pastoril que da identidad a Urbasa y Andía.
La actuación ha permitido reorganizar completamente el espacio para hacerlo más funcional, accesible y respetuoso con el entorno. Se ha mejorado el drenaje para evitar erosión y acumulaciones de agua, renovado la superficie de rodadura y delimitado las plazas para facilitar la circulación y ordenar el uso del aparcamiento, reduciendo así el impacto sobre el paisaje.
El aparcamiento cuenta ahora con 104 plazas distribuidas de forma ordenada, incluyendo plazas adaptadas para personas con movilidad reducida, motocicletas y autobuses. Además, durante las obras se han protegido elementos singulares del entorno, como el sauco situado junto al acceso, un árbol muy ligado a la tradición pastoril de estas sierras.
Estas mejoras forman parte del compromiso del parque natural con un modelo de visita responsable y compatible con la conservación de sus valores naturales y culturales. Contar con infraestructuras adecuadas ayuda a ordenar el uso público, mejorar la convivencia y facilitar que todas las personas puedan disfrutar del entorno minimizando su impacto.
Si nos visitas, te animamos a hacerlo con calma y respeto: aparca en las zonas habilitadas, sigue la señalización y recuerda que estás entrando en un espacio vivo, frágil y lleno de historia.



